Muchas veces creemos que todo el mundo sabe de todo y que cuanto más mayor se es, más conocimientos se tienen. En algunos casos es así, pero en otros muchos no. Esto pasa, sobre todo, con términos específicos que incluso alguien que esté familiarizado con ello no sepa explicar bien qué es según al público que se dirija.
Un científico puede explicar lo
que es la biodiversidad en un congreso de medioambiente y los presentes van a
comprender lo que quiere enseña. Pero, y yo, que no estoy familiarizada con el
término, ¿cómo se lo explicaría, por ejemplo, a mi abuela? Bien, a continuación
voy a exponer – o al menos, a intentarlo – lo que para mi es y cómo yo entiendo
lo que es la biodiversidad después de haber visitado la exposición permanente del
Museo Nacional de Ciencias Naturales.
La biodiversidad, como su propio
nombre indica, es la variedad de la vida. En ella, se incluyen todas y cada una
de las diferentes especies que comparten el día a día con nosotros. Por ejemplo
abuela, Felipe, el perrito del tío Paco, o los cactus que tiene la prima Lucía
en su cuarto forman parte de la biodiversidad. Hasta el virus que tenemos tan presente
ahora mismo se incluye en esto que te estoy explicando.
Este término se puede dividir en
tres niveles: la diversidad orgánica, la diversidad de especies y la diversidad
de espacios. En ellos podemos diferenciar los diferentes tipos de seres vivos
con características comunes, cómo estos diferentes seres vivos pueden convivir
en un espacio común y cuales de ellos dotan de un código hereditario que les convierte
en lo que se denominaría familia. En otras palabras, abuela, la biodiversidad
permite que cuando vas a la casa del pueblo, puedas tener tus olivos y que de
repente pase el granjero con su rebaño de ovejas para que vayan a pastar al
campo.
La biodiversidad es fundamental
en nuestras vidas, ya que sin ella, abuela, no podrías hacernos esos pucheros
tan ricos porque no tendríamos alimentos, ir a la farmacia a por tus
medicamentos cuando estás malita, o coger el coche para ir a verte cada fin de
semana.
Y para poder seguir haciendo
estas cosas, que en un principio parecen simples, tenemos que saber cuidar y
conservar la biodiversidad. Ahora, abuela, con todo el lío que hay con el
cambio climático y la contaminación, entre otras cosas, la biodiversidad se
está perdiendo.
Los sectores que más en cuenta se
deben tener para conservar la biodiversidad son la agricultura, la pesca y la
silvicultura; este último abuela, significa el cuidado de los bosques y los
montes, al que tanto te gusta ir a dar paseos las mañanas de verano con tus amigas
cuando estás en el pueblo.
Para conseguir esto, es
imprescindible contar a todos los niveles con organismos sólidos que
contribuyan a la conservación de la biodiversidad y al uso sostenible de los
ecosistemas, la mayor parte de las medidas directas para frenar la pérdida de
biodiversidad deben tomarse a nivel local o nacional y las leyes y políticas
adecuadas desarrolladas por las administraciones centrales pueden habilitar a
las administraciones locales para que incentiven la gestión sostenible de los
recursos.
En otras palabras, querida
abuela, todos tenemos que aportar nuestros granito de arena para conservar todo
aquello que nos hace ser felices y vivir en amor y compañía día tras dia.








